martes, 24 de agosto de 2010

La lengua

Nunca más que ahora supe que mi lengua no es la lengua, y que mi país no es el país. No me normalicen, no me acojan, no me den herramientas para entenderme con la mayoría, no me entiendan, no me enseñen, no me evangelicen en ninguna religión, ya sea de icono o de bandera. No me alfabeticen ni me asuman como propio, prefiero ser un "meteco", un extranjero, un charnego, un gitano, un "pepenalemania". No me hagan bilingüe, ni autorizado, ni con papeles, ni naturalizado. No me arranquen la Lengua, ni el entendimiento, no, ni los errores. No me encierren en un barrio, ni en un país, ni en un estado, ni siquiera en el mundo. Porque yo no soy yo, sino mundo y humanidad, y por eso no quiero pertenecer a una cultura, ni a una lengua, ni a unas costumbres. Sólo así podré llegar a ser un poco de Córdoba, o de donde ustedes quieran, que para el caso es lo mismo.
Déjenme en paz, y la paz los lleve. Con alegría se lo digo, porque cada vez me siento menos de ningún lugar. Y si quieren atarme a un grupo les tendré que repetir: "Lo que no pue sé, no pue sé, y además é imposible"

viernes, 12 de diciembre de 2008

Platón o no Platón, esa es la cuestión

Imagen: La escuela de Atenas, Raffaello Sanzio

El gran problema, platonizar la realidad o disgregarla del arquetipo, that's the question my dear...
Según parece separar ambos elementos equivale a una comprensión más exacta de la primera, aún a riesgo de reducir el enfoque, y lo contrario es tener una mirada difusa al horizonte, apenas vislumbrando solo contornos borrosos, pistas de lo que puede haber y quizás solo espejismos. Cada cual elegirá una de ellas. Probablemente en esta diatriba no será definitiva la razón sino aquello que de mayor felicidad, o quizás tranquilidad.
Córdoba ha hecho su elección.

Imagen: Platón, Pio Clementino


Lemma: "Si no quieres equivocarte no puedes elegir"

jueves, 11 de diciembre de 2008

De la aletoriedad

Hace muy poco tiempo leí un libro que me hizo reconsiderar todo aquello que creía saber, y me hizo considerar lo que no se, que aun inabarcable no resulta como el infinito el cual no admite mesura u operación. En contra de lo que pudiera parecer el desconocimiento crece con la sabiduría (peliaguda palabra, no debería estar aquí)
Uno de los aspectos que me llamó más la atención fue la concepción teórica y práctica que el autor daba a los sucesos con algún componente azaroso. En esta obra, este magnífico estadístico y científico, aunque lamentable literato, habla de la aleatoriedad, de lo azaroso y lo fortuito (que según él no son lo mismo, sino todo lo contrario) El autor resalta las diferencias entre lo inesperado y lo inesperable, esto es, lo estadísticamente poco probable, pero que resulta en cierto grado incluido en nuestras perspectivas de la realidad, y lo inesperable porque escapa a todas nuestras humanos horizontes. Discierne entre lo probabilísticamente escaso y lo que escapa a cualquier tipo de medida en la posibilidad de su ocurrencia. Todos recordamos el efecto mariposa.

Lemma:"¿Mérito o suerte?... Mejor no pienses"

lunes, 8 de octubre de 2007

Giotto

Giotto di Bondone, nació probablemente en Colle de Vespignano, cerca de Vicchio del Mugello, un pueblo cercano a Florencia. Algunas fuentes sostienen que su verdadero nombre era Ambrogio o Angelo, de ahí Giotto como diminutivo de Ambrogiotto o Angelotto. Puede que naciera en 1266 o 1267 dado que según el cronista florentino Antonio Pucci, murió en 1377 a los setenta años de edad. En cualquier caso, estos datos no son sino simples entretenimientos para el fin que persigo.
Cualquiera que haya contemplado la "Cappella degli Scrovegni" en Padua podrá captar rápidamente la tesis que radica en este escrito.

Una pequeña capilla ornada de frescos en los que se muestran las historias de cristo y la virgen, y en cuya contrafachada se encuentra un excelso Juicio final, es el escenario que con asombrosa clarividencia, Giotto pintó, bajo el encargo realizado por Enrico degli Scrovegni. En apariencia esta obra tuvo como interés fundamental limpiar, fijar y dar esplendor a los Scrovegni, usureros de pro, vituperados por Dante Alighieri en su Divina Comedia. Sin embargo, y por asombroso que pudiera parecer, el auténtico y oculto designio de estos revolucionarios frescos no ha sido y no será más que representar a Córdoba.

En efecto, lo revolucionario de la pintura de Giotto no fue sino sustituir las planas formas medievales por construcciones en perspectiva, es decir, el juego de las proporciones. Pero no solo es esto sino que, al igual que el "establishment" cordobítico, sus figuras aparecen constreñidas por atuendos graníticos, pesados, fijos, inmóviles. Los Scrovegni de nuestros pagos no son necesariamente usureros, pero su moral es miserable, ruin y mezquina. Su argentina máscara cubre una carcasa pútrida de servidumbre.
Imagen: La noze di Cana
El patetismo de las expresiones que nos evoca Giotto es inconfundible en escenas mil veces repetidas y nunca agotadas. El sacrificio ritual de los mesías se sigue de un entierro de vehementes afectos, de dolor, tristeza y melancolía.

Manierismo en los sacrificios de los héroes. Multitudes siguiendo a cadáveres, Manoletes a miles seguidos de cortejos compungidos, y sin embargo la ciudad se muere poco a poco y ni una sola lágrima se pierde por ella. Sólo se lamenta la muerte de cristos de estraza y filigrana, de toreros y marqueses, de folclore y campanillas.
Y yo, como buen cordobés, sigo siendo parte del problema y no de la solución. Quizás algún día llegue el Renacimiento que nos prive de las marmóreas vestiduras que nos impiden abandonar la edad oscura. Va por islero

Imagen: Il compianto sul cristo morto

Imágenes obtenidas de la página: http://www.cappelladegliscrovegni.it/
Lemma: Soy Cordobés,... de los Cordobés de toda la vida.

sábado, 6 de octubre de 2007

Paradojas

Todo aquí son aporías zenonianas para demostrar que la razón no siempre tiene la respuesta y que los sentidos no precisan de ella para constatar la estupidez humana. El resultado de su lectura no solo hace alcanzar un resultado que aparenta ser falso, sino que además lo es.


Lemma: "Que grandes falacias son las certezas"

Declaración de principios

"La proporción cordobesa" no es un cuaderno sobre geometría, arte o matemáticas, sino un esbozo de la absurda concepción de los cordobeses en lo que se refiere a la correspondencia debida de las partes de una cosa con el todo o entre cosas relacionadas entre sí, esto es, proporción, en cualquier ámbito de la vida y la muerte.
Habrá que hacer un duro ejercicio de "Spagyria" (del griego "spaô", extraer y "ageirô" reunir), al modo de Paracelso, para obtener, como si se tratase de alquimia, la piedra filosofal que convierte a un ciudadano convencional en un cordobés, senequista, agorero y recalcitrante. Nada más util para ello que leer mis escritos, plenos de ínfulas patrias camufladas de críticas, y que sirven de laudano a los dolores que aquejan a la ciudad que sufro y me alimenta.
No obstante, no esperen leer sólo de Córdoba. Al contrario, procuraré no escribir demasiado de ella, porque solo en lo que no se diga de ella se encontrará libre y exenta de toda mezcla de otra cosa.

Lemma: "Hay gente pa' tó"